-Unos Mapas para saber que zonas son más seguras de un ataque nuclear.
Las explosiones nucleares -señaladas- sobre el suelo estadounidense. En un Supuesto Ataque Ruso.
- Mantas.
- Ropa para mudarse. Ropa de temporada y ropa de invierno, aunque sea verano.
- Zapatillas de deporte y botas altas.
- Mascarillas (para protegerse del polvo radiactivo), tapones para los oídos, gafas y guantes.
- Pastillas antinucleares. Contienen yodo y otros productos para saturar tu cuerpo y evitar que absorbas
sus contrapartes radiactivas. Pídelas en tu farmacia.
- Productos de higiene personal.
- Esparadrapo y cinta aislante.
- Papel, bolígrafos, lápices.
- Dinero en efectivo, en moneda de curso legal o en oro. Las tarjetas no funcionarán y los cheques no se aceptarán.
- Botiquín de primeros auxilios completo.
- Analgésicos, tranquilizantes y estimulantes.
- Agua potable en envases no transparentes (tetra-brik preferiblemente).
- Latas de conserva y comida de fácil preparación (arroz, legumbres...), que tarde en caducar.
- Si tienes permiso de armas, un arma y munición.
- Martillo, escoplo y cizalla.
- Una radio, una linterna y un amplio surtido de pilas de larga duración en sus propios embalajes para
una y otra, introducidas en una bolsa antiestática (pídela en una tienda de informática), a su vez
empaquetada en papel de plata (para hacer una precaria jaula de Faraday).
- Tijeras, cuchillo, aguja de coser, hilo y cuerda.
- Un cubo.
- Pastillas potabilizadoras (no quitan la radiactividad, pero sí muchas otras cosas).
- Un extintor.
- Este documento, plastificado y anillado.
Sella con algún material auto-adhesivo puertas y ventanas. Si tienes contraventanas, manténlas cerradas. Si tienes escaparates o grandes ventanales, protégelos con maderas.
Estimación de objetivos:
Podemos suponer que un ataque se dirigiría contra objetivos bien seleccionados, en el siguiente orden de importancia (para un Estado no nuclear como España):
- Aeropuertos y puertos utilizables por las fuerzas aéreas y la marina de la OTAN dotados de armas nucleares. Es evidente que el primer blanco de un ataque nuclear es la fuerza nuclear enemiga y sus instalaciones de apoyo y despliegue.
..
- Instalaciones de mantenimiento y fabricación de repuestos.
- Estaciones de radar, especialmente los radares de descubierta de largo alcance.
- Polígonos e instalaciones de carácter aeroespacial.
- Acuartelamientos militares de relevancia y depósitos de municiones.
- Nudos de comunicaciones.
- Centrales de producción de energía eléctrica.
- Áreas industriales.
- Ciudades relevantes.
..
En caso de un conflicto total, este orden podría variar:
En un mundo ideal, cabría esperar información amplia y suficiente a través de los medios de comunicación de masas. Ni qué decir tiene que los intereses políticos y económicos de estos medios pueden hacer que el pre-aviso sea muy breve. Como no podremos confiar en ellos, se ofrecen algunos posibles indicadores de inicio de un ataque nuclear: Sirenas Nucleares, Avisos por la TV, la Radio, la Internet, etc.
Interrupción de servicio en equipos electrónicos. Es de esperar que un ataque nuclear se inicie con un ataque de pulso electromagnético (EMP), o que la detonación de armas relativamente próximas lo genere. Si se interrumpe el servicio de equipos electrónicos, luz, agua, telecomunicaciones y/o equipos operados por baterías (como los relojes de pulsera), cabe suponer que ha ocurrido un EMP. Los vehículos, especialmente los más modernos (encendido electrónico, gestión electrónica del motor) pueden detenerse. Reducción masiva de la durabilidad de baterías.
Suspensión repentina y extensa de servicios de telecomunicaciones. Específicamente, imposibilidad de establecer contacto con una determinada área (una ciudad, por ejemplo) o la interrupción de comunicación con un área determinada. Esto puede ser indicativo de que esta área ya ha sido atacada. Interrupción general de las comunicaciones por saturación de las centrales como consecuencia del enrutado. Detonaciones fuertes, profundas y remotas. Destellos violentos en el horizonte. Trazas de misiles en las regiones altas de la atmósfera. Aparición repentina e imprevista de "estrellas fugaces" (componentes en reentrada).
Protección contra los efectos mecánicos y térmicos:
..
Ten en cuenta que dispones de escasos minutos o quizás sólo segundos.
..
En todos los casos, toma en primer lugar la pastilla antinuclear. Recuerda que puede tener efectos secundarios; no te asustes innecesariamente. En ningún caso mires a tu alrededor a ver qué pasa: el "blast" lumínico podría dejarte ciego. La cara ha de estar entre tus rodillas o pegada al suelo, con los ojos cerrados.
- Si te encuentras en el interior de un edificio:
Permanece en el interior. Las paredes, especialmente los rincones, pueden constituir una protección eficaz en las áreas periféricas a la detonación. Si hay sótano, baja a él y ponte en un rincón junto a la entrada pero no directamente frente a ella. Consigue rápidamente una manta y un cubo de agua, échate la manta por encima y ponte en posición defensiva (cabeza entre las rodillas, brazos cubriendo la nuca) tras cerrar las puertas. Siempre de espaldas a las ventanas y lo más lejos posible de ventanales, conducciones o almacenamientos de gas inflamable (gas ciudad, bombonas de butano), conducciones eléctricas, electrodomésticos y muebles pesados. No te empieces a mover inmediatamente después de la primera explosión, puede haber más (cabezas MIRV, ataque múltiple...). Si la manta se incendia por el blast térmico, apártala y utiliza el cubo de agua para apagarte tu (o rueda sobre ti mismo).
- Si te encuentras en el interior de un vehículo: Si es una aeronave o un buque, sigue escrupulosamente las instrucciones de la tripulación, mantén la calma y contribuye a que los demás la mantengan. Si es un vehículo terrestre, páralo (o exige que lo paren) y sal corriendo a buscar la protección de un edificio (ver punto anterior) o a campo abierto (ver punto posterior). En la medida de lo posible, no se debe permanecer en el interior de un vehículo por los materiales inflamables que transporta (combustible, aceites, etc...) y la posibilidad de quedar sin control como consecuencia de la detonación. Si, y sólo si, se trata de un ferrocarril eléctrico y éste está detenido es razonable utilizarlo de protección como si se tratase de un edificio.
- Si te encuentras en campo abierto:
Intenta localizar una zanja, arcén, depresión, etc., y tírate dentro. Huye inmediatamente si observas que sus paredes son blandas o se desmoronan; podrías quedar enterrado. En cualquier caso arrójate al suelo, boca abajo, lo más pegado posible y con los brazos protegiendo la nuca y la cabeza. En todo caso, aléjate de los edificios (los cristales de las ventanas podrían herirte o matarte), de cualquier elemento que contenga materiales inflamables (vehículos, depósitos, canalizaciones...) y de las líneas eléctricas.
Protección contra los efectos radiológicos.
Existen dos amenazas directas: el blast radiactivo y la lluvia radiactiva (fallout). Buscarás protegerte del primero, que se produce junto con la explosión y termina con ella, con paredes, especialmente las de hormigón armado, y similares. Probablemente no puedas evitarlo en su totalidad, pero puedes reducirlo. Recuerda que se trata de radiación gamma y X: es penetrante y hacen falta varios metros de plomo para detenerlo en su totalidad.
Con la segunda puedes hacer algo más. La lluvia radiactiva no es necesariamente lluvia, sino que puede ser la deposición de polvo y humos. Básicamente cae desde arriba, como la lluvia, y puede respirarse. Te protegerás de ella cubriéndote con mantas y plásticos, y utilizando gafas, tapones para los oídos, guantes y mascarillas. Si crees que has estado en contacto con ella, depila la zona y lávala en profundidad, rascando bien. Intenta evitar el contacto con la parte de mantas, plásticos, gafas, tapones, guantes o mascarillas que ha estado expuesta, o la contaminación de la parte no expuesta por la expuesta.
..
La lluvia radiactiva tiende a acumularse en los lugares donde típicamente se acumula el agua. Evítalos como si fuera la peste. No bebas agua acumulada de manera natural a menos que sea una cuestión de vida o muerte.
Después del ataque.
Muévete con cuidado. Puede que pienses que no ha ocurrido nada, pero puedes estar aturdido y no haberte dado cuenta de lo que pasaba a tu alrededor. Mira primero antes de actuar, intentando mantener la calma, y hazte una composición de lugar lo más precisa posible. Si te encuentras en un edificio, recuerda que éste puede estar dañado, debilitado o incendiado en algún otro lugar. Actúa con lentitud y prudencia, pensando antes de hacer. Permanece cubierto por la manta a menos que por alguna razón no te sea posible.
En primer lugar oriéntate y comprueba que el lugar donde te encuentras es seguro. Si estás a oscuras, espera a que tus ojos se acostumbren a la oscuridad. Asegúrate de que los suelos, paredes y techos (los que queden) son estables y no se desmoronan. Mira a ver si los muebles están estables también.
Cuidado con los cristales y fragmentos; lo último que necesitas es una herida o una quemadura. Comprueba, en primer lugar, la ubicación de cables eléctricos que puedan haber quedado al descubierto y el estado de las conducciones de gas, abriendo únicamente las puertas y ventanas que sean estrictamente necesarias (si es posible, ninguna). Si notas un olor a gas cada vez más fuerte, no estás a seguro y debes huir de ahí. Acto seguido, intenta confirmar que el edificio no esté ardiendo de una manera inteligente, sin salir a pasear por ahí bajo la posible lluvia radiactiva.
Comprueba que tienes los materiales que preparaste siguiendo las instrucciones a tomar antes del ataque.
Asegúrate de que no hay gases en el ambiente o fluidos inflamables en el suelo antes de encender ningún tipo de luz o usar ningún tipo de equipo eléctrico o electrónico. Si el lugar parece ser seguro, manténte en él y establece allí tu base de operaciones. De lo contrario, vas a un lugar más seguro para poder establecerla. No hagas ningún movimiento sin tener una base a la que volver.
Comprueba lo que todavía funciona, en particular el carro, el teléfono, el agua potable y la red eléctrica. Si alguno de estos servicios está interrumpido, ten en cuenta que es posible que tarde mucho tiempo en restablecerse; ahorra tus reservas sustitutorias (pilas, agua potable...). Si el teléfono funciona, no te pongas a llamar como un loco a todo el mundo: probablemente no conseguirás hablar con nadie y además estarás contribuyendo a saturar unas líneas muy necesarias para los equipos de emergencia.
..
No salgas a descubierto sin una buena razón, y muy especialmente si está lloviendo.
Si tu área ha sido atacada, no esperes que los servicios de ambulancias y policía acudan con normalidad.
Los servicios del estado y privados estarán colapsados, si es que todavía existen. Intenta organizar a la gente de tu alrededor (familiares, vecinos, compañeros de trabajo...) para actuar de manera coordinada.
Si hay heridos, atiéndelos. No acudas a los hospitales por lesiones menores; estarán saturados y no te harán ni caso.
Si hay un médico en tu entorno, liberadlo para atender a los heridos. Si hay personas con conocimientos de física, armas o energía nuclear, dejadles al menos algunos márgenes de tiempo para pensar y obtener ideas útiles. Si tu radio aún funciona, escucha atentamente los partes de guerra y meteorológicos. Ten en cuenta que tu radio puede no funcionar durante algunas horas si entre tu y la emisora hay un área de blackout. Evita las áreas más dañadas, de mayor contaminación y allá donde esté lloviendo. La lluvia va a ser peligrosa durante mucho tiempo.
Lávate usando el agua con mucha mesura, pero no dejes de lavarte; la higiene es vital en estas condiciones. Si sospechas que alguien ha estado expuesto a lluvia radiactiva, que se depile al cero y se lave y cambie de ropa. Evita las algaradas y por supuesto el saqueo. La gente no se va a pensar mucho lo de apretar el gatillo en semejantes circunstancias. No hagas exhibición del material de supervivencia de que dispones.
No te eches a las carreteras a menos que te conste que no están colapsadas y que hay ruta abierta hacia tu destino. Jamás vagues por ahí, si vas a algún sitio llega hasta él y si no puedes vuelve directamente a tu base de operaciones anterior. Si tu vehículo funciona, ahorra la gasolina y no recojas a nadie. Es duro, pero es necesario. Todo puede ser una trampa. Se solidario pero no tonto. No dejes solo el vehículo hasta que no llegues a tu destino: mucha gente va a necesitar gasolina, bujías... o el vehículo entero.
Si tienes un arma de fuego, jamás la enseñes a menos que vayas a disparar. Si tienes que disparar, hazlo a blanco seguro y ahorrando munición.
La policía y el ejército pueden ser tus amigos... o tus enemigos. Procede con precaución al acercarte a ellos.
Además de que estarán muy nerviosos, habrá gente uniformada que puede que ya no esté obedeciendo órdenes. O que sus órdenes signifiquen tu peligro y tu muerte. Pero tampoco renuncies a su potencial de ayuda o a colaborar con ellos en lo adecuado.
No confíes demasiado en los medios de comunicación social que sigan operativos. Si en la actualidad son ya tan manipuladores, tendenciosos y mentirosos, en una situación tan grave es imposible saber bajo el control de qué poderes podrían quedar.
..
Tras la explosión todas estas partículas van cayendo sobre todos los objetos, contaminándolos. Por eso se ha de evitar permanecer en el exterior, refugiándose en un lugar a cubierto durante 48 horas. Después sólo se podrá salir al exterior unas horas al día durante las semanas siguientes. Aunque no podamos percibirlo, todo se hallará cubierto de polvo radiactivo que contamina a su vez los objetos sobre los que se deposita, por eso hay que deshacerse de la ropa que se encontrara expuesta y lavarse bien (especialmente las manos, uñas, oídos y pelo), siendo preferible depilar las zonas expuesta al exterior. Si se hace preciso salir se deberá cubrir todo el cuerpo (guantes, gorro, gafas...) dejando las prendas fuera del refugio. Por el mismo motivo se debe evitar que entre en el cuerpo a través de cortes, heridas o mediante la ingestión de alimentos. Una vez dentro del organismo las consecuencias son siempre importantes.
Otro efecto directo de una explosión nuclear es la radiación que emite la explosión de manera instantánea y deja de emitirse cuando ésta termina. Todo lo que no se halle muy protegido con grandes espesores de material será irradiado. En personas y animales no son apreciables la contaminación salvo con instrumentos especializados, de modo que pueden estar contaminados sin señal aparente para, con el tiempo, enfermar y morir si la dosis es alta.
Los animales y cultivos son los más expuestos a ambos efectos porque normalmente no se hallan a cubierto. A través de ellos el hombre se contamina, ya sea por comerlos directamente o por sus derivados que, como la leche, pueden no afectar seriamente al animal pero sí a las personas que la ingieren (especialmente niños). Contra la radiación directa no hay protección si no se está sobre aviso, pero si la hay contra la lluvia radiactiva.
Como ya se ha dicho la intensidad de las partículas que caen desciende con el tiempo, de modo que en 48 horas llega a ser hasta 100 veces menos radiactiva que en la primera hora. Por eso la mejor defensa es encerrarse en un lugar a cubierto, preferiblemente bajo tierra, protegido del viento y de zonas de acumulación de agua de lluvia. Las paredes gruesas protegen de la radiación, siendo mejores las más densas (hormigón armado) que las más porosas (madera).
TRAS LAS EXPLOSIÓN:
..
En el refugio habrá de estar bien surtido de comida y agua para tres semanas, ya que si se trata de una guerra global todos los alimentos y agua que se obtengan desde ese momento estarán contaminados en mayor o menor medida. Por eso, los alimentos almacenados de antemano serán muy valiosos, más cuanto mejor se hallen protegidos del exterior, ya sea en silos o almacenes que pueden protegerse de la radiación cubriendo sus paredes con tierra o con cualquier otro material a mano (tubos, estiércol, productos que no puedan guardarse...). Los animales también han de conservarse a cubierto, protegidos por mantas a ser posible, evitando consumir sus productos (leche) en las primeras 48 h., si fuera imprescindible sacarlos se les protegerá cubriéndolos con mantas o prendas y manteniéndolos a cubierto siempre que se pueda (bajo un árbol). Con los vehículos y herramientas se tendrá iguales precauciones, teniendo en cuenta que lo principal será asegurarse la comida más que el transporte. El agua que se consuma ha de ser de la almacenada antes de la explosión, evitando que se mezcle o consuma la de lluvia. Si no se dispusiera de agua limpia se hervirá.
Las consecuencias de una explosión nuclear dependen en gran medida no sólo de la potencia del arma, sino también de la altura a la que se detona y del área que se ve afectada. Una bomba de un megatón se considera estándar para los arsenales actuales; una mayor potencia implica cambios no sólo cuantitativos, sino también cualitativos en los efectos: en una bomba pequeña las bajas por efecto de la radiación son más que en una grande, ya que en los de esta última las personas irradiadas habrán perecido antes por las quemaduras o la explosión. Un megatón es bastante potente si se lo compara con los 0'015 megatones de la bomba lanzada sobre Hiroshima, que causó más de 120.000 bajas.
Si la detonación se produce a una altura tal que la bola de fuego no toque el suelo (unos 2.500 m.) el pulso térmico alcanzará a más personas y los edificios destruidos lo estarán en un radio más amplio; sin embargo, si detona cerca del suelo la bola de fuego vaporizaría todos los materiales que se encontraran dentro de ella y los elevaría cientos de metros para dejarlos caer luego en una amplia zona como lluvia radiactiva que produciría muchas más bajas que la explosión en sí, prolongando su agonía durante semanas.
También hay que distinguir entre la zona que va a ser expuesta; si se trata de un emplazamiento militar relativamente aislado (un silo de misiles o una base aérea ) o incluso un ejército, las bajas serán menores y los destrozos menos "impactantes". Al ser estos objetivos puntuales bastan bombas de 1 megatón o menos, ya que cuanto mayor es su potencia menor es la precisión.
Pero los arsenales están llenos de armas mayores de 1 megatón, y esto es porque sus objetivos son ciudades, en las que no es tan importante la precisión como la destrucción masiva y el mayor daño posible a la industria y moral del enemigo. Si la bomba es lanzada sobre una zona de altos edificios (Nueva York, Los Ángeles...) los edificios se desmoronarían sobre las calles matando a casi todos los que se encontrasen dentro o fuera de sus casas. Si en las construcciones abundan los materiales ligeros como el vidrio o la madera, fragmentos de estos volarán a velocidades letales dañando a personas y construcciones en un amplio radio. Y, la peor de todo las posibilidades imaginables: una detonación en el suelo y cerca de una central nuclear, ya que todos los materiales radiactivos de la explosión y los de la central producirían una lluvia radiactiva de efectos prácticamente globales (tendría mucha más repercusión que el ataque Atómico sobre el Japón en 1945 o, los accidentes Nucleares de Chernobil y de Fukushima).
Existe una fórmula aproximada para evaluar los daños producidos por una bomba nuclear tan solo atendiendo a los efectos producidos por la onda de choque, de modo que siempre se puede tomar como mínimo. La unidad psi es la que define la sobrepresión producida por la onda de choque, de modo que 5 psi matarían a la mitad de la población comprendida en un radio según la potencia de la explosión:
Así, p= 25 Y/R^3, donde p es la sobrepresión en psi.
Y = la potencia en megatones
R = radio de acción en millas
De modo que para 1 megatón y 5 psi. se obtiene un radio de 1´709 millas, es decir, un área de 9´18 millas cuadradas (o 22´95 km. cuadrados) que multiplicadas por la densidad de población de la zona nos da las bajas mínimas.
EFECTOS DE UNA EXPLOSIÓN SEGÚN LA DISTANCIA DEL PUNTO CERO
Interpretación: Siguiendo las columnas del mismo color, para cada potencia de la bomba, y a la altura del punto 0 establecida en pies, los efectos para cada distancia en Km. del punto 0 son los que se reflejan en las correspondientes filas.
..
Para poderse hacer una idea de la potencia normal de un arma nuclear expondré lo que ocurriría si una bomba de 1 megatón explotase a 2.600 m sobre la Puerta de Alcalá (Madrid, España), situada casi en el centro geométrico de la ciudad. A este lugar le denominaremos punto cero. Para hacerse mejor cargo de la escena me permitiré la licencia de contar con un observador virtual al que no le afecten los acontecimientos y, por tanto, pueda ver la escena claramente sin perecer.
..
La bola de fuego iluminaría la escena durante los 30 seg. que tardaría en apagarse, llegando hasta los 4 Km. de diámetro y que ascendería como un cohete hasta apagarse a más de 9 Km. de altura, mientras durase freiría todo lo que se encontrase bajo ella.
Una explosión convencional produce una onda expansiva que produce un impacto rápido más o menos potente, pero una explosión nuclear tiene una onda explosiva que dura varios segundos, de modo que produce un empuje constante que es capaz de rodear los edificios y estrujarles desde todos los ángulos. Una detonación de un megatón aplastaría o reventaría cualquier edificio situado en un radio de 7 Km, por lo que, en el ejemplo que nos ocupa toda construcción dentro del círculo marcado en el plano (nº 3) sería destruido, y en 12 km. (circulo nº 5) las construcciones se verían gravemente afectadas. De modo que todo el centro de la ciudad desaparecería para ser empujada hacia la periferia dejando sólo los cimientos y partes de las estructuras más resistentes. Así se podría decir que prácticamente toda la ciudad de Madrid sería arrasada casi en su totalidad, en un radio de 12 Km. en el que prácticamente todo ser vivo moriría ya por derrumbamientos, quemaduras o radiación. Sólo quedaría un manto de ruinas con gran cantidad de edificios en ruinas en la periferia, todo ello en llamas.
Todo tipo de restos llegarían hasta a 16 Km. del punto cero (circulo nº 7) , donde además, surgirían incendios esporádicos en los materiales más inflamables y expuestos (depósitos, fábricas casas, coches...).
La intensidad del pulso térmico producido por la detonación sería tal que todo aquel que se encontrase al aire libre en un radio de 14 Km. (circulo nº 6) sufriría quemaduras de tercer grado. Los que se encontrasen expuestos a distancias menores serían carbonizados casi al instante. En este área surgirían incendios en masa y todo arderían de manera simultánea formando una gran hoguera de 725 Km2 que impediría a los supervivientes salir de la zona o a los rescatadores entrar. De modo que las poblaciones de Getafe, Coslada, parte de Alcobendas, Pozuelo de Alarcón, Alcorcón y Leganés, serían un inmenso incendio casi imposible de sofocar, donde los que pudieran huirían dejando a los que no pudieran valerse.
La manera en la que se comportaría este gran incendio podría ser de dos tipos: podría avanzar alejándose del punto cero e ir creciendo según encontrase combustible. A este efecto se le denomina conflagración. O podría ser que el mismo incendio crease una corriente hacia el centro y arriba que lo impulsase hacia el punto cero para alcanzar temperaturas elevadísimas, esto sería una tormenta de fuego. La manera en la que se comportase no es predecible, ya que variaría según la climatología. En cualquiera de los dos casos los refugios son ineficaces, tanto por las elevadas temperaturas que se llegan a alcanzar como por los gases tóxicos y la falta de oxígeno, que es consumido por el fuego.
La escena que vería nuestro observador tras la explosión sería muy parecida a la que sufrieron los supervivientes en Hiroshima y Nagasaki. En un instante el paisaje cambia por completo, se habría transformado en terrenos quemados o en llamas y escombros por todas partes.
Una oscuridad impenetrable inundaría la zona en un radio de 20 Km. (circulo nº 4) como sombra del hongo atómico y de la gran cantidad de partículas en suspensión que ocultarían la luz del Sol. Seguramente, como ocurrió en Hiroshima, empezaría a llover un agua negra como lluvia radiactiva local que contaminaría los ríos y el terreno, extendiendo los efectos.
Debido a la oscuridad y a los incendios los supervivientes que pudieran caminar tendrían que abandonar la zona y dejar a los heridos o perecer con ellos. Si la detonación se produjera en una gran ciudad lo más probable es que casi todos murieran allí donde les cogiera la explosión o muy cerca, ya que en la oscuridad, en una ciudad convertida en escombros y rodeada de incendios las probabilidades de escapar son casi nulas. Otras poblaciones más lejanas sufrirían también los efectos de la onda de choque, Una persona situada en Alcalá de Henares vería ascender el hongo sorprendido para, a los pocos segundos, ser lanzado al suelo por la onda de choque que sería capaz de romper todos los cristales de la ciudad.
Y este panorama puede ser aún peor si la detonación se produce en el suelo o muy cerca de él. En este caso la zona afectada por la onda explosiva sería menor aunque la del pulso térmico sería igual. La bola de fuego a millones de grados tendría un radio de 3 Km. y transformaría en vapor todo el centro de Madrid, convirtiéndolo en un cráter de sesenta metros de profundidad (la altura de un edificio de 20 plantas). El pulso térmico produciría a toda persona expuesta quemaduras de tercer grado a una distancia de 14 km., aunque éste no sería el peor de sus problemas.
Una intensa lluvia radiactiva caería en toda la zona bajo el hongo, especialmente durante las primeras 24 horas, con varias veces la cantidad letal que mataría a todo el que hubiera sobrevivido a los demás efectos, extendiéndose decenas de kilómetros con dosis de 1000 Rems, suficientes para matar a toda la población adulta en 10 días. Pero si soplase un viento de unos 20 km/h. arrastraría además la nube radiactiva a una distancia de más de 230 km. en una franja de una anchura de 20 km. que mataría a la mitad de la población sana que se encontrara bajo ella en unas semanas. Podría arrasar fácilmente media Comunidad de Madrid, por ejemplo. Para dosis superiores a 400 Rems, más del 65% de la población moriría en un mes; para 300 a 400 Rems más del 50% morirían en el primer mes.
..
Para más de 20 Rems las defensas del organismo se reducen drásticamente, se sienten mareos, vómitos, diarreas, fatiga y hemorragias así como daños en el material genético. Pero contra ciudades grandes están hechas las bombas de 20 megatones, ya que para un objetivo militar con un megatón sobra. La antigua URSS tenía más de 130 de ellas, llegando a detonar a modo de pruebas una de 20 megatones. Si explotase a una altura de 9.000 m. arrasaría por completo una zona de 18 Km. de radio, y la zona con graves daños en los edificios tendría 32 Km. de radio. La bola de fuego mediría 7´5 Km. produciendo un pulso térmico de 20 segundos que quemaría todo en 35 km. de distancia. Todo el que se encontrase mirando en la dirección de la explosión a 500 kilómetros de distancia quedaría temporalmente ciego y podría sufrir afecciones oculares permanentes.
..
Esos mismos 20 megatones detonados a la altura del suelo produciría una bola de fuego que lo engulliría todo en un radio de 5 Km., y la lluvia radiactiva afectaría a la mitad de España.
..
Tras la explosión los supervivientes presentarían un aspecto infernal: amputación de miembros, quemaduras por todo el cuerpo, confusión por no saber qué ha ocurrido, desesperación por encontrar a los seres queridos... En el caso de bombas mayores a un megatón la tan temida radiación sólo sería preocupante si detona cerca del suelo, ya que la gente irradiada se encontraría en la zona barrida por las altas temperaturas y la onda de choque. Sólo en las bombas menores la radiación inicial mata a gente que sale viva del resto de los efectos. Así, si la explosión fuera localizada sólo en un punto (no en caso de holocausto nuclear) lo ocurrido en Hiroshima se repetiría. Columnas de supervivientes huirían en procesión de la ciudad en llamas hacia cualquier lugar.
..
Los síntomas de la radiación se harían sentir desde el primer momento sintiendo una intensa sed, vómitos, fiebre y manchitas en la piel debidas a pequeñas hemorragias subcutáneas para los que se encuentren en la fase crítica. Estos síntomas parecen remitir a las pocas horas o días, dando un cierta esperanza al enfermo durante unas cuatro semanas denominadas período de latencia, en el que la función regeneradora de las células se ve seriamente dañada descendiendo el número de glóbulos blancos y plaquetas en la sangre, dejando cada vez más expuesto al paciente a cualquier enfermedad. En la última fase las diarreas, pérdida de cabello y hemorragias intestinales se suceden hasta varias semanas, tras las cuales el paciente puede morir o recuperarse.
Aún sabiendo lo que implica una detonación nuclear, no podemos todavía hacernos idea de lo que sería una guerra nuclear con miles de megatones distribuidos por todo el planeta, ya que los efectos conjuntos serían más que la suma de las explosiones aisladas; además, no habría lugar al que escapar. Del efecto más destructivo no hemos hablado, y es que destruye no sólo a los individuos, sino también a la sociedad, acaba con todo el orden y desmorona todo tipo de jerarquía. Los efectos de una sola detonación se deja sentir durante décadas, los de una guerra nuclear no lo llegaríamos a saber.
Espero que con esta serie de artículos hayan podido comprender en su verdadera magnitud lo que significa una bomba nuclear y el riesgo que corre la humanidad si no pone una solución cuanto antes. Quizás dejen de parecernos una simple anécdota las noticias referentes a este tema, tales como las de posibilidad de que líderes terroristas o dictadores posean una bomba o la compren en el mercado negro, que las instrucciones para construir una ingenio nuclear se encuentren en Internet al alcance de muchos o que desaparecieran de la antigua URSS los famosos maletines nucleares. Hasta ahora la única solución que se ha encontrado para evitar una guerra nuclear es que se tienda a hacer un gobierno cada vez más global, hasta que todos los pueblos de la Tierra formen algo así como una nación. De esta manera se evita la guerra entre estados y se reduce el peligro a acciones puntuales que no pueden extenderse por todo el planeta.
..
Las partículas alfa son idénticas a un núcleo de helio, son las que mas larga vida tienen, unos mil años, pero su poder de penetración en la materia es poco, por tanto son las menos peligrosas ya que los que son irradiados por ellas suelen estar cerca del punto cero, y por tanto ya no han de preocuparse por la radiación. Con 45 cm. de tierra se consigue reducir la radiación veinte veces. Las partículas beta penetran más, siendo suficiente 38 cm. de pared de ladrillo para reducir a un quinto la radiación (una pared moderna ya espesa se compone de 1 pie de ladrillo más cámara más aislante más ladrillo hueco y yeso, que suele quedarse en los 37 cm.).
Los de más poder de penetración son las gamma, y por tanto los más peligrosos ya son los que se introducen en los refugios nucleares aún con grandes espesores de hormigón. La única protección eficaz es la de interponer grandes masas de material, mejor cuanto más denso, siendo el ideal el plomo, ya que pasa por los materiales como la luz por una tela, si esta es mas densa mayor cantidad de chocará con ella y no la traspasará. Para reducir la dosis a un veinteavo se precisan 30 cm. de hormigón armado.
Pulso electromagnético: La intensa actividad de los rayos gamma genera mediante inducción una corriente de alto voltaje sobre antenas, vías férreas, tuberías... , que destruye todas las instalaciones eléctricas de una amplia zona si la explosión se efectúa a gran altura. Una detonación de muchos kilotones a 200 km. sobre Omaha (Nebrasca) destruiría todos los circuitos eléctricos integrados de toda Norteamérica y parte de Méjico y Canadá.
Ante el riesgo de una detonación nuclear es conveniente alejarse de líneas eléctricas y vías férreas, ya que la corriente inducida puede electrocutarnos. Pulso térmico: al expandirse la bola de fuego el aire circundante absorbe energía en forma de rayos X y la irradia en forma de una luz cegadora y un intensísimo calor. Una bomba de 20 Megatones produciría una intensa luz durante 20 segundos y causaría quemaduras de segundo grado a cualquier persona expuesta a 45 Km. de distancia. Onda de choque: La rápida expansión de la bola de fuego genera una onda de choque como cualquier explosión, pero de una potencia muy superior, ya que puede aplastar o barrer edificios dañándolos muy seriamente o destruyéndolos por completo, ya que más que "empujar" por su duración lo que hace es estrujar.
Una bomba de 20 megatones no dejaría en un radio de 20 Km. más que escombros, sólo se salvarían las cimentaciones y construcciones enterradas. Primera lluvia radiactiva o lluvia radiactiva local: una explosión de 20 megatones aras de suelo produciría un cráter de 183 m. de profundidad, la elevada temperatura vaporiza todo lo que se encuentra dentro de la bola de fuego, todo se funde con los materiales radiactivos de la fisión o fusión y se eleva con el hongo para luego precipitar en forma de finas cenizas. Esto ocurrirá durante las 24 h. siguientes a la explosión y afectará a una región más o menos amplia para una misma potencia, según la climatología. El fenómeno se amplia considerablemente si la detonación se produce cerca del suelo.
La energía liberada por esta lluvia es de un 5% del total, aunque no se suele considerar al indicar la potencia de un arma nuclear. Estos son los denominados efectos primarios que no son los más destructivos; los denominados secundarios, como incendios en masa que acabarían con los pocos supervivientes y matarían a más que el pulso térmico y la onda de choque. Además, caso de que se lanzaran muchas bombas nucleares sus efectos secundarios serían mucho más graves que la suma de ellos por separado, afectando a la totalidad del planeta y la biosfera, a estos se les denomina efectos globales secundarios, producidos por unos 10.000 megatones mínimos para considerar un holocausto como tal.
El quehacer más inmediato e importante para quien haya sobrevivido a la explosión atómica propiamente dicha será protegerse contra las radiaciones llamadas "residuales". Donde exista este peligro hay que tomar ciertas contramedidas específicas, sin las cuales de poco sirven las demás técnicas de supervivencia. La radiación residual tiene efectos mortales a la larga, por lo que hay que intervenir sin demora; un aviador a quien pudiera haber alcanzado en pleno vuelo pondrá manos a la obra en cuanto toque tierra.
LA PALABRA DE DIOS
©
De las Visiones y Revelaciones del Vidente Ven. Pbro. Bartolome Holzhauser, 1658
"Habrá calamidades y guerras tremendas. Los reinos serán convulsionados. Los Tronos destruidos.. Los Principios socavados".
De las Visiones y Revelaciones de La Salette, Francia, 1846
De las Visiones y Revelaciones de la Vidente la Madre Elena Aiello, 1954
"Europa debe estar en sobre aviso: Oriente contra Occidente".

Corea del Norte atacará a Corea del Sur y China a Taiwán. La Hambruna comienza. La resistencia organizada colapsa. Muchos soldados y civiles serán tomados para trabajar como esclavos. El mundo tendrá miedo. Rusia trata de tomar a Israel. La Guerra total se desata. Rusia se ve abrumada y destruida como una potencia mundial. Israel Sobrevive. Los cristianos orientales abandonarán sus ejércitos y se unirán a los cristianos occidentales para formar un frente común para acabar la confrontación. Un total de 70% de la población mundial habrá muerto". ( Traducción del Inglés ).
De las Visiones y Revelaciones del Vidente Josef Stockert, Munich, Alemania, 1990
De las Visiones y Revelaciones de la Vidente Catalina Rivas, Bolivia, 1996

De las Visiones y Revelaciones del Vidente Pedro Regis, Anguera, Brasil, 2005
"Mi hija, Yo deseo que hagas hacer conocer a Mi pueblo en las Américas que Yo, Jesús, deseo que participen en realizar un número de refugios bajo tierra para la seguridad de aquellos que van a ser los remanentes de salvación. Pronto, muy pronto, el mundo estará sumergido en la negra apostasía que sumergirá al mundo. Habrá guerra y a través de la disponibilidad y uso del poder nuclear, tendrá lugar la aniquilación de muchas partes del mundo y sus habitantes. Dios no desea que tengan miedo.
"EL ORIENTE MEDIO EXPERIMENTARÁ LA CRUZ PESADA Y MIS POBRES HIJOS GRITARÁN POR AUXILIO... EL ORIENTE MEDIO TEMBLARÁ CON EL GRAN HOLOCAUSTO ATÓMICO. LOS MOMENTOS DE DOLOR PARA LA HUMANIDAD SE AVECINAN... LA HUMANIDAD VIVIRÁ MOMENTOS DE DOLOR CON UNA GRAN GUERRA EN EL ORIENTE. FUEGO CRUZARÁ EL CIELO Y LOS HOMBRES SERÁN QUEMADOS".
¿Escenarios de la Tercera Guerra Mundial?
..
CATÓLICO MEMORÁNDUM PROFÉTICO



















