¿Y, QUÉ NOS DICE EL CIELO AL RESPECTO?
"No tengáis miedo, Pueblo mío. Yo no os desampararé, acordaos que estoy con vosotros hasta el fin de los tiempos; acatad mis instrucciones y ponedlas en práctica; y os aseguro que nada ni nadie, ni virus, ni pestes, ni catástrofes, ni hambruna, o cualquier otra calamidad podrá tocaros. Amado Pueblo mío, Mi Rosario de la Misericordia, junto al Rosario de Provisión, os van a ser de gran ayuda para los tiempos de escasez y de hambruna que se aproximan. Hacedlos con fe, y pedid mi provisión y el cielo, os hará llegar el Maná de cada día. [(Rosario de Provisión)]:"Oh Misericordia infinita de Dios, que provees a los hombres de buena voluntad, a los necesitados, a las viudas y a los huérfanos, cubriendo sus necesidades materiales y espirituales; abre las despensas del cielo y en el Nombre del Padre, (bendición) en el Nombre del Hijo, (bendición) y en el Nombre del Espíritu Santo, (bendición) envíame la provisión que necesito para cumplir mis necesidades de este día. (hacer petición). Credo y Padre Nuestro. En las cuentas grandes: Puedo tener gracia y misericordia aún en tiempos de necesidad. (Hebreos 4, 16). En las cuentas pequeñas: En el Nombre del Dios Uno y Trino, Misericordia Divina, provéeme. 10 veces. Al terminar cada decena, se reza un Padre Nuestro y se comienza como al principio. Puedo tener gracia y misericordia....Y así sucesivamente hasta terminar las cinco decenas. Al terminar el rosario se hace el salmo 136. Todo aquel que haga con fe y devoción este Rosario, no le faltará el pan de cada día. Es promesa de Jesús de la Misericordia", (Amén). Nuestro Señor a Enoc el 5 de Abril de 2020.
¡PODEROSA CONSAGRACIÓN AL CIELO PARA SOBREVIVIR!
“En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. ¡Yo indigno hijo (a) del Padre en este final de los tiempos, sumiso (a) (sumisos, sumisas) reclamo (reclamamos), pertenecer al linaje de David y por ser heredero (a) (herederos, herederas) del Reino de los cielos y perteneciente al pueblo santo de Israel, clamo (clamamos), desde el interior de mi (nuestro) corazón la protección del Dios vivo y sello (sellamos) mi (nuestra) mente, cuerpo y alma; sello (sellamos) mi (nuestras) familia (s), familiares y pertenencias a los pies de la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo Salvador y con el poder de su Sangre Divina, me cubro (nos cubrimos) de toda amenaza a mi (nuestra) integridad, tanto física como espiritual. Reclamo (reclamamos) ser hijo (a) (hijos, hijas) del Padre y por lo tanto digno (a) (dignos, dignas) de toda su protección. Me escondo (nos escondemos) en las llagas del Hijo y me ungo (y nos ungimos) del poder del Espíritu Santo y me refugio (nos refugiamos) en el lugar más seguro y cálido del mundo, en el interior, de la amada Madre de Dios, Reina de todo el Universo y de la Paz. Con el poder de todos ellos, Jesús, María, José y los tres Arcángeles, me confieren, Soy sellado (a) (somos sellados, selladas) y protegido (a) (protegidos, protegidas); contra todo mal y peligro, el que sea; en mi cuerpo (en nuestros cuerpos), en mi alma (en nuestras almas) y en mi espíritu (en nuestros espíritus); en este final de los tiempos, con todos sus signos. Tanto yo (nosotros, nosotras) como mis descendientes. Y con esta herencia de los hijos de la luz; suplico (suplicamos) a los mismos ángeles del Apocalipsis, que como guerreros, preserven mi persona (nuestras personas y almas) y nuestros refugios, contra todo mal y peligro; porque como pueblo de Dios, seremos, solo así, reconocidos (as) ante la implacable mano Divina. Por lo mismo y desde ya, (me refugio) nos refugiamos en las manos justas del Padre Celetial Creador (Abbá), dando nuestro fiar o confianza plena, a la Santísima Trinidad. Esperamos (Espero sellado, espero sellada) sellados (as) y protegidos (as) el León de la Tribu de Judá, que viene a juzgar a las naciones, en cualquier momento. ¡Amén, Amén, Amén!. Padre Eterno, te consagro mi persona (te condagramos, nuestras personas) con sus bienes espirituales y temporales , tal cual, pasó, en aquella Casa Santa de Nazaret, con Jesús, María y san José. Por lo mismo y lleno de fe, por intercesión del Inmaculado Corazón de María y del Sagrado Corazón de Jesús, te doy (te damos) mi (nuestro) lugar de residencia, como refugio integral, para los días venideros. Será este refugio (estos refugios), sencillo (s) y humilde (s), parte de tu infinita, inefable, inagotable y Divina Misericordia. Será un faro hacia los que esten arrepentidos, convertidos y consagrados, si quieres que ellos encuentren, en este lugar u otros lugares; ser protegido (s), ante la guerra, la hambruna y todos los elementos de la naturaleza desatada, ante las pestes y plagas. Ante cualquier mal y todo con la ayuda de los ángeles y santos custodios, elevados en todos los altares del orbe bendecidos y asistidos por el magisterio de la Iglesia. Como bautizado (a) (bautizados, bautizadas), en el seno de la Santa Iglesia Católica, Apóstolica y Romana, consagro (consagramos) y rocío (rociamos) este refugio nuevo, con agua bendita exorcisada, sacramental, cerca al cirio santo de Pascua Resurrección y que los poderes del infierno no soportan, junto con el Santo Rosario, el Vía Crucis, el Magnificat, el Ángelus y la hora de la Divina Misericordia. En el Nombre del Señor Jesucristo, ante quien, todas las rodillas se doblan, en el cielo, en la tierra y en los abismos y María, su Inmaculada Madre, realizó (realizamos) está plena acción, recordando aquella noche 'tenebrosa' en que tu pueblo elegido, en tiempos de Egipto, ungieron con sangre, sus terrenos, sus residencias y enseres, para protegerse del ángel de la muerte. Como también los primeros cristianos ungían las primeras catacumbas con el ichthys, ante las persecuciones todas y hoy también, bajo la señal poderosa, victoriosa y luminosa de la Santa Cruz. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén". (Un yo pecador, Un Credo, un Padre Nuestro, un Ave María, una Salve, un Gloria y la oración a San Miguel arcángel. Jaculatorias del Sagrado Corazón de Jesús y el Dulce Corazón de María, con frecuencia. Estar en Gracia de Dios, consedida a través, de los santos sacramentos. Leer la Palabra de Dios y el Catecismo Universal. Practicar los mandamientos, las virtudes capitales y obras de Misericordia. Recomendamos 'según las capacidades de cada persona o comunidad' ir guardando otros sacarmentales, alimentos, agua, medicamentos y ropa, tanto para el frío como para el calor. Peregrinar a los Santuarios Marianos. Visitar el Santísimo. Todo en la Santa Voluntad de Dios). Así sea y así será. Amén".

CATÓLICO MEMORÁNDUM PROFÉTICO