¡MISCELÁNEA GLOBAL PROFÉTICA, YA ESTAMOS EN EL FINAL DE LOS TIEMPOS! ¡ÚLTIMAS HORAS!........- U.S.A. alertó a Corea del Norte de "fuertes consecuencias militares" si ataca- El general Fan Changlong, "número dos" en la jerarquía militar de China, señaló en un encuentro en Pekín con el jefe del Estado Mayor de U.S.A., Joseph Dunford, que Washington debe descartar toda opción de intervenir militarmente en Corea del Norte- Al menos trece muertos y más de 100 heridos en el atentado yihadista de Barcelona, España- U.S.A. y Japón estrechan su alianza militar ante la amenaza de Corea del Norte- Gigante marea de espuma tóxica amenaza a los habitantes de la India- Vicepresidente de U.S.A. advierte que Venezuela puede convertirse en "estado fallido"- Suecia planea aumentar su presupuesto militar en 1.000 millones de dólares para los próximos tres años- Brutal ataque de la Mara Salvatrucha contra un hospital en Guatemala. Miembros de esta pandilla organizada ingresaron en el centro hospitalario disparando para rescatar a uno de sus miembros, dejando un saldo de 7 muertos y 12 heridos (3 de gravedad y uno de los cuales es menor de 4 años)- Rusia incluye a los testigos de Jehová en la lista de organizaciones extremistas- Graban escena pornográfica dentro de un Templo católico y para la fiscalía de Holanda no es delito. La profanación aconteció en la Iglesia de San José, situada en la localidad de Tilburg - ............... ¡NO HACEMOS APOLOGÍA AL MAL. COMUNICAMOS "SOLO" LOS TITULARES MÁS VISTOS Y ESCUCHADOS A NIVEL MUNDIAL. CON ELLOS VEMOS DE QUE LA HUMANIDAD NO DEL TODO ANDA BIEN ANTE DIOS. QUE EN TODOS ESTA, SI MEJORAMOS O EMPEORAMOS MÁS NUESTRA CONDUCTA INDIVIDUAL O COLECTIVA HASTA EL FINAL!- !

¿QUÉ HACER ANTES, EN Y DESPUÉS DE UN ATAQUE NUCLEAR? ® ©



PROTECCIÓN CIVIL FRENTE A UN ATAQUE NUCLEAR


Autorizada la reproducción (Ver Abajo Fuente CREDITOS Nombre del Autor) ® © 2012 @
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Medidas a tomar antes del ataque:

Debes intentar tener a mano los siguientes elementos, empaquetados en bolsas de plástico hermético y
protegidos en un lugar como el que se destina a proteger a las personas (ver más adelante):

-Unos Mapas para saber que zonas son más seguras de un ataque nuclear.



nuclear war map

Las explosiones nucleares -señaladas- sobre el suelo estadounidense. En un Supuesto Ataque Ruso.

Mapa de los blancos que están al alcance de la flota de submarinos chinos con misiles nucleares


Las explosiones nucleares -señaladas- sobre el suelo estadounidense. En un Supuesto Ataque Chino.

- Mantas.
- Ropa para mudarse. Ropa de temporada y ropa de invierno, aunque sea verano.
- Zapatillas de deporte y botas altas.
- Mascarillas (para protegerse del polvo radiactivo), tapones para los oídos, gafas y guantes.
- Pastillas antinucleares. Contienen yodo y otros productos para saturar tu cuerpo y evitar que absorbas
sus contrapartes radiactivas. Pídelas en tu farmacia.
- Productos de higiene personal.
- Esparadrapo y cinta aislante.
- Papel, bolígrafos, lápices.
- Dinero en efectivo, en moneda de curso legal o en oro. Las tarjetas no funcionarán y los cheques no se aceptarán.
- Botiquín de primeros auxilios completo.
- Analgésicos, tranquilizantes y estimulantes.
- Agua potable en envases no transparentes (tetra-brik preferiblemente).
- Latas de conserva y comida de fácil preparación (arroz, legumbres...), que tarde en caducar.
- Si tienes permiso de armas, un arma y munición.
- Martillo, escoplo y cizalla.
- Una radio, una linterna y un amplio surtido de pilas de larga duración en sus propios embalajes para
una y otra, introducidas en una bolsa antiestática (pídela en una tienda de informática), a su vez
empaquetada en papel de plata (para hacer una precaria jaula de Faraday).
- Tijeras, cuchillo, aguja de coser, hilo y cuerda.
- Un cubo.
- Pastillas potabilizadoras (no quitan la radiactividad, pero sí muchas otras cosas).
- Un extintor.
- Este documento, plastificado y anillado.

Sella con algún material autoadhesivo puertas y ventanas. Si tienes contraventanas, manténlas cerradas. Si tienes escaparates o grandes ventanales, protégelos con maderas.

Estimación de objetivos:

Podemos suponer que un ataque se dirigiría contra objetivos bien seleccionados, en el siguiente orden de importancia (para un Estado no nuclear como España):

- Aeropuertos y puertos utilizables por las fuerzas aéreas y la marina de la OTAN dotados de armas nucleares. Es evidente que el primer blanco de un ataque nuclear es la fuerza nuclear enemiga y sus instalaciones de apoyo y despliegue.
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- Instalaciones de mantenimiento y fabricación de repuestos.
- Estaciones de radar, especialmente los radares de descubierta de largo alcance.
- Polígonos e instalaciones de carácter aeroespacial.
- Acuartelamientos militares de relevancia y depósitos de municiones.
- Nudos de comunicaciones.
- Centrales de producción de energía eléctrica.
- Áreas industriales.
- Ciudades relevantes.
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En caso de un conflicto total, este orden podría variar:

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Indicadores de inicio del ataque.
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En un mundo ideal, cabría esperar información amplia y suficiente a través de los medios de comunicación de masas. Ni qué decir tiene que los intereses políticos y económicos de estos medios pueden hacer que el preaviso sea muy breve. Como no podremos confiar en ellos, se ofrecen algunos posibles indicadores de inicio de un ataque nuclear.
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Interrupción de servicio en equipos electrónicos. Es de esperar que un ataque nuclear se inicie con un ataque de pulso electromagnético (EMP), o que la detonación de armas relativamente próximas lo genere. Si se interrumpe el servicio de equipos electrónicos, luz, agua, telecomunicaciones y/o equipos operados por baterías (como los relojes de pulsera), cabe suponer que ha ocurrido un EMP. Los vehículos, especialmente los más modernos (encendido electrónico, gestión electrónica del motor) pueden detenerse. Reducción masiva de la durabilidad de baterías.

Suspensión repentina y extensa de servicios de telecomunicaciones. Específicamente, imposibilidad de establecer contacto con una determinada área (una ciudad, por ejemplo) o la interrupción de comunicación con un área determinada. Esto puede ser indicativo de que esta área ya ha sido atacada. Interrupción general de las comunicaciones por saturación de las centrales como consecuencia del enrutado. Detonaciones fuertes, profundas y remotas. Destellos violentos en el horizonte. Trazas de misiles en las regiones altas de la atmósfera. Aparición repentina e imprevista de "estrellas fugaces" (componentes en reentrada).

Protección contra los efectos mecánicos y térmicos:
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En España, pese a ser un país de la OTAN integrado en su estructura militar, con buques y aeronaves dotados de armas nucleares extranjeros, nadie se ha molestado en construir refugios antiatómicos capaces. Los pueblos de España, pese a participar en políticas de la OTAN que podrían llevarnos a una guerra nuclear, están indefensos ante un ataque de estas características. Como consecuencia, es preciso recurrir a la "iniciativa individual" para protegerse del ataque. No es probable que se de una situación de exterminio total.



Modelo de traje de
protección Nuprotex.

El efecto más evidente de una detonación nuclear es, naturalmente, sus efectos mecánicos y térmicos: la explosión propiamente dicha. No hay mucho que hacer si uno se encuentra en el área de aniquilación o en el área roja. Pero muchos millones de personas viven –vivimos- fuera de esas áreas. Si tienes datos o indicios de que está en marcha un ataque nuclear, toma inmediatamente las siguientes precauciones.
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Ten en cuenta que dispones de escasos minutos o quizás sólo segundos.
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En todos los casos, toma en primer lugar la pastilla antinuclear. Recuerda que puede tener efectos secundarios; no te asustes innecesariamente. En ningún caso mires a tu alrededor a ver qué pasa: el "blast" lumínico podría dejarte ciego. La cara ha de estar entre tus rodillas o pegada al suelo, con los ojos cerrados.

- Si te encuentras en el interior de un edificio:

Permanece en el interior. Las paredes, especialmente los rincones, pueden constituir una protección eficaz en las áreas periféricas a la detonación. Si hay sótano, baja a él y ponte en un rincón junto a la entrada pero no directamente frente a ella. Consigue rápidamente una manta y un cubo de agua, échate la manta por encima y ponte en posición defensiva (cabeza entre las rodillas, brazos cubriendo la nuca) tras cerrar las puertas. Siempre de espaldas a las ventanas y lo más lejos posible de ventanales, conducciones o almacenamientos de gas inflamable (gas ciudad, bombonas de butano), conducciones eléctricas, electrodomésticos y muebles pesados. No te empieces a mover inmediatamente después de la primera explosión, puede haber más (cabezas MIRV, ataque múltiple...). Si la manta se incendia por el blast térmico, apártala y utiliza el cubo de agua para apagarte tu (o rueda sobre ti mismo).

- Si te encuentras en el interior de un vehículo: Si es una aeronave o un buque, sigue escrupulosamente las instrucciones de la tripulación, mantén la calma y contribuye a que los demás la mantengan. Si es un vehículo terrestre, páralo (o exige que lo paren) y sal corriendo a buscar la protección de un edificio (ver punto anterior) o a campo abierto (ver punto posterior). En la medida de lo posible, no se debe permanecer en el interior de un vehículo por los materiales inflamables que transporta (combustible, aceites, etc...) y la posibilidad de quedar sin control como consecuencia de la detonación. Si, y sólo si, se trata de un ferrocarril eléctrico y éste está detenido es razonable utilizarlo de protección como si se tratase de un edificio.

- Si te encuentras en campo abierto:

Intenta localizar una zanja, arcén, depresión, etc., y tírate dentro. Huye inmediatamente si observas que sus paredes son blandas o se desmoronan; podrías quedar enterrado. En cualquier caso arrójate al suelo, boca abajo, lo más pegado posible y con los brazos protegiendo la nuca y la cabeza. En todo caso, aléjate de los edificios (los cristales de las ventanas podrían herirte o matarte), de cualquier elemento que contenga materiales inflamables (vehículos, depósitos, canalizaciones...) y de las líneas eléctricas.

Protección contra los efectos radiológicos.

Existen dos amenazas directas: el blast radiactivo y la lluvia radiactiva (fallout). Buscarás protegerte del primero, que se produce junto con la explosión y termina con ella, con paredes, especialmente las de hormigón armado, y similares. Probablemente no puedas evitarlo en su totalidad, pero puedes reducirlo. Recuerda que se trata de radiación gamma y X: es penetrante y hacen falta varios metros de plomo para detenerlo en su totalidad.

Con la segunda puedes hacer algo más. La lluvia radiactiva no es necesariamente lluvia, sino que puede ser la deposición de polvo y humos. Básicamente cae desde arriba, como la lluvia, y puede respirarse. Te protegerás de ella cubriéndote con mantas y plásticos, y utilizando gafas, tapones para los oídos, guantes y mascarillas. Si crees que has estado en contacto con ella, depila la zona y lávala en profundidad, rascando bien. Intenta evitar el contacto con la parte de mantas, plásticos, gafas, tapones, guantes o mascarillas que ha estado expuesta, o la contaminación de la parte no expuesta por la expuesta.
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La lluvia radiactiva tiende a acumularse en los lugares donde típicamente se acumula el agua. Evítalos como si fuera la peste. No bebas agua acumulada de manera natural a menos que sea una cuestión de vida o muerte.

Después del ataque.

Muévete con cuidado. Puede que pienses que no ha ocurrido nada, pero puedes estar aturdido y no haberte dado cuenta de lo que pasaba a tu alrededor. Mira primero antes de actuar, intentando mantener la calma, y hazte una composición de lugar lo más precisa posible. Si te encuentras en un edificio, recuerda que éste puede estar dañado, debilitado o incendiado en algún otro lugar. Actúa con lentitud y prudencia, pensando antes de hacer. Permanece cubierto por la manta a menos que por alguna razón no te sea posible.

En primer lugar oriéntate y comprueba que el lugar donde te encuentras es seguro. Si estás a oscuras, espera a que tus ojos se acostumbren a la oscuridad. Asegúrate de que los suelos, paredes y techos (los que queden) son estables y no se desmoronan. Mira a ver si los muebles están estables también.

Cuidado con los cristales y fragmentos; lo último que necesitas es una herida o una quemadura. Comprueba, en primer lugar, la ubicación de cables eléctricos que puedan haber quedado al descubierto y el estado de las conducciones de gas, abriendo únicamente las puertas y ventanas que sean estrictamente necesarias (si es posible, ninguna). Si notas un olor a gas cada vez más fuerte, no estás a seguro y debes huir de ahí. Acto seguido, intenta confirmar que el edificio no esté ardiendo de una manera inteligente, sin salir a pasear por ahí bajo la posible lluvia radiactiva.

Comprueba que tienes los materiales que preparaste siguiendo las instrucciones a tomar antes del ataque.

Asegúrate de que no hay gases en el ambiente o fluidos inflamables en el suelo antes de encender ningún tipo de luz o usar ningún tipo de equipo eléctrico o electrónico. Si el lugar parece ser seguro, manténte en él y establece allí tu base de operaciones. De lo contrario, ves a un lugar más seguro para poder establecerla. No hagas ningún movimiento sin tener una base a la que volver.

Comprueba lo que todavía funciona, en particular el teléfono, el agua potable y la red eléctrica. Si alguno de estos servicios está interrumpido, ten en cuenta que es posible que tarde mucho tiempo en restablecerse; ahorra tus reservas sustitutorias (pilas, agua potable...). Si el teléfono funciona, no te pongas a llamar como un loco a todo el mundo: probablemente no conseguirás hablar con nadie y además estarás contribuyendo a saturar unas líneas muy necesarias para los equipos de emergencia.
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No salgas a descubierto sin una buena razón, y muy especialmente si está lloviendo.

Si tu área ha sido atacada, no esperes que los servicios de ambulancias y policía acudan con normalidad.
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Los servicios del estado y privados estarán colapsados, si es que todavía existen. Intenta organizar a la gente de tu alrededor (familiares, vecinos, compañeros de trabajo...) para actuar de manera coordinada.

Si hay heridos, atiéndelos. No acudas a los hospitales por lesiones menores; estarán saturados y no te harán ni caso.

Si hay un médico en tu entorno, liberadlo para atender a los heridos. Si hay personas con conocimientos de física, armas o energía nuclear, dejadles al menos algunos márgenes de tiempo para pensar y obtener ideas útiles. Si tu radio aún funciona, escucha atentamente los partes de guerra y meteorológicos. Ten en cuenta que tu radio puede no funcionar durante algunas horas si entre tu y la emisora hay un área de blackout. Evita las áreas más dañadas, de mayor contaminación y allá donde esté lloviendo. La lluvia va a ser peligrosa durante mucho tiempo.

Lávate usando el agua con mucha mesura, pero no dejes de lavarte; la higiene es vital en estas condiciones. Si sospechas que alguien ha estado expuesto a lluvia radiactiva, que se depile al cero y se lave y cambie de ropa. Evita las algaradas y por supuesto el saqueo. La gente no se va a pensar mucho lo de apretar el gatillo en semejantes circunstancias. No hagas exhibición del material de supervivencia de que dispones.

No te eches a las carreteras a menos que te conste que no están colapsadas y que hay ruta abierta hacia tu destino. Jamás vagues por ahí, si vas a algún sitio llega hasta él y si no puedes vuelve directamente a tu base de operaciones anterior. Si tu vehículo funciona, ahorra la gasolina y no recojas a nadie. Es duro, pero es necesario. Todo puede ser una trampa. Se solidario pero no tonto. No dejes solo el vehículo hasta que no llegues a tu destino: mucha gente va a necesitar gasolina, bujías... o el vehículo entero.

Si tienes un arma de fuego, jamás la enseñes a menos que vayas a disparar. Si tienes que disparar, hazlo a blanco seguro y ahorrando munición.

La policía y el ejército pueden ser tus amigos... o tus enemigos. Procede con precaución al acercarte a ellos.
Además de que estarán muy nerviosos, habrá gente uniformada que puede que ya no esté obedeciendo órdenes. O que sus órdenes signifiquen tu peligro y tu muerte. Pero tampoco renuncies a su potencial de ayuda o a colaborar con ellos en lo adecuado.

No confíes demasiado en los medios de comunicación social que sigan operativos. Si en la actualidad son ya tan manipuladores, tendenciosos y mentirosos, en una situación tan grave es imposible saber bajo el control de qué poderes podrían quedar.

Contribuye a mantener el orden y los valores. Lo último que necesita una sociedad tan gravemente dañada es convertirse en una selva de cowboys, bandas de saqueadores y mafias. Intenta que niños y adolescentes reciban educación. Toma medidas tan duras como sean necesarias, pero sólo lo estrictamente necesario.

Si dispones de terreno, cultívalo. Es preferible comer comida contaminada a no comer. Hazlo con discreción; no te exhibas ante la necesidad de otras personas. Puede que no se conformen con admirar tu suerte. Ellos también luchan por su vida y la de los suyos.
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El lugar ideal para permanecer es una casa rural de muros gruesos con terreno cultivable y/o caza, en una ladera y sin línea visual directa con un posible objetivo, con una fuente de agua próxima y medios eléctricos autónomos. Por el extremo contrario, el peor lugar para permanecer son las ciudades o urbanizaciones.
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Además de que pueden ser atacadas, el suministro de agua potable, electricidad y alimentos no está garantizado. Pero no salgas de la ciudad a menos que sepas que las carreteras están libres. Buena suerte.
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CÓMO ACTUAR EN EL MEDIO RURAL ANTE UNA EXPLOSIÓN NUCLEAR
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Los efectos sobre el medio rural, tanto de una explosión nuclear cercana como de lluvia radiactiva, no son conocidos por completo, no sólo por no ser ni habituales ni fáciles de experimentar, sino también por la gran cantidad de variables bajo las que se halla influido, tanto de carácter medioambiental como humano y circunstancial. La primera diferencia importante es la que existiría entre los efectos de una explosión o accidente nuclear lejano que influye de manera leve sobre el medio rural y una explosión cercana o de guerra atómica con efectos globales severos.

En ambos casos el mayor peligro lo constituye la lluvia radiactiva y la precipitación de materiales contaminados sobre la superficie de campos, edificios, ríos, personas y animales. Estos materiales son producto directo de la explosión nuclear en cantidad proporcional a su proximidad a la tierra en el momento de la detonación. Todos los materiales engullidos por la bola de fuego a millones de grados son fundidos y convertidos en partículas microscópicas que, junto con otros restos mayores suben con la explosión miles de metros hasta las capas altas de la atmósfera. Estos restos se han convertido en radiactivos debido a que han sido sometidos al bombardeo de todas las radiaciones de la explosión.

Los restos mayores caen pronto de nuevo a la tierra en las cercanías del punto 0, los más pequeños irán precipitando poco a poco, en un área en forma de cuña de longitud proporcional al viento, la orografía del terreno y las condiciones ambientales (lluvia, presión atmosférica...).


Tras la explosión todas estas partículas van cayendo sobre todos los objetos, contaminándolos. Por eso se ha de evitar permanecer en el exterior, refugiándose en un lugar a cubierto durante 48 horas. Después sólo se podrá salir al exterior unas horas al día durante las semanas siguientes. Aunque no podamos percibirlo, todo se hallará cubierto de polvo radiactivo que contamina a su vez los objetos sobre los que se deposita, por eso hay que deshacerse de la ropa que se encontrara expuesta y lavarse bien (especialmente las manos, uñas, oídos y pelo), siendo preferible depilar las zonas expuesta al exterior. Si se hace preciso salir se deberá cubrir todo el cuerpo (guantes, gorro, gafas...) dejando las prendas fuera del refugio. Por el mismo motivo se debe evitar que entre en el cuerpo a través de cortes, heridas o mediante la ingestión de alimentos. Una vez dentro del organismo las consecuencias son siempre importantes.

Otro efecto directo de una explosión nuclear es la radiación que emite la explosión de manera instantánea y deja de emitirse cuando ésta termina. Todo lo que no se halle muy protegido con grandes espesores de material será irradiado. En personas y animales no son apreciables la contaminación salvo con instrumentos especializados, de modo que pueden estar contaminados sin señal aparente para, con el tiempo, enfermar y morir si la dosis es alta.

Los animales y cultivos son los más expuestos a ambos efectos porque normalmente no se hallan a cubierto. A través de ellos el hombre se contamina, ya sea por comerlos directamente o por sus derivados que, como la leche, pueden no afectar seriamente al animal pero sí a las personas que la ingieren (especialmente niños). Contra la radiación directa no hay protección si no se está sobre aviso, pero si la hay contra la lluvia radiactiva.

Como ya se ha dicho la intensidad de las partículas que caen desciende con el tiempo, de modo que en 48 horas llega a ser hasta 100 veces menos radiactiva que en la primera hora. Por eso la mejor defensa es encerrarse en un lugar a cubierto, preferiblemente bajo tierra, protegido del viento y de zonas de acumulación de agua de lluvia. Las paredes gruesas protegen de la radiación, siendo mejores las más densas (hormigón armado) que las más porosas (madera).
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TRAS LAS EXPLOSIÓN:

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En el refugio habrá de estar bien surtido de comida y agua para tres semanas, ya que si se trata de una guerra global todos los alimentos y agua que se obtengan desde ese momento estarán contaminados en mayor o menor medida. Por eso, los alimentos almacenados de antemano serán muy valiosos, más cuanto mejor se hallen protegidos del exterior, ya sea en silos o almacenes que pueden protegerse de la radiación cubriendo sus paredes con tierra o con cualquier otro material a mano (tubos, estiércol, productos que no puedan guardarse...). Los animales también han de conservarse a cubierto, protegidos por mantas a ser posible, evitando consumir sus productos (leche) en las primeras 48 h., si fuera imprescindible sacarlos se les protegerá cubriéndolos con mantas o prendas y manteniéndolos a cubierto siempre que se pueda (bajo un árbol). Con los vehículos y herramientas se tendrá iguales precauciones, teniendo en cuenta que lo principal será asegurarse la comida más que el transporte. El agua que se consuma ha de ser de la almacenada antes de la explosión, evitando que se mezcle o consuma la de lluvia. Si no se dispusiera de agua limpia se hervirá.  

LOS ALIMENTOS

Si durante el encierro en el refugio se hace imprescindible consumir leche se tomará la de los animales que se hallen a cubierto y que consuman comida y agua sin contaminar, evitando de nuevo hacerlo hasta pasadas 48 h. Otro tanto para los huevos, aunque estos contienen menos radiación que la leche. Si se recogen patatas u otros alimentos que hayan permanecido semiprotegidos en el exterior (zanahorias, raices...) se hará necesario lavarlos con agua limpia, pelarlos y cocerlos o hervirlos para poder consumirlos. Los vegetales son los alimentos que más habrá que evitar recolectar por acumular más cantidad de radiación, si se hace imprescindible se elegirán los que tienen una parte carnosa, eliminando las hojas y lavando o hirviendo el resto. Las semilllas de los alimentos podrán consumirse eliminando las vainas que las protegen. El orden para consumir alimentos de los que no se tenga certeza de su estado será: huevos, raíces (patatas, zanahorias...), semillas protegidas (habas, nueces...) y vegetales, siendo necesario lavarlos bien antes de consumir. Los tratamientos que se le hacen a la leche (pasteurizado...) no eliminan su radiactividad, y tampoco lo hacen en el resto de alimentos los insecticidas o herbicidas. Si se tienen dudas sobre la seguridad de los alimentos lo mejor es guardarlos hasta que puedan ser comprobados por instrumentos especializados; para almacenarlos pueden convertirse en sus derivados (queso, embutidos...).
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TRAS LAS PRIMERAS 48 HORAS. ..

Durante las pocas horas que podamos salir al exterior tras las primeras 48, se deberá prestar atención a los animales, ver si disponen de agua limpia y grano, poniéndoles fuera de su alcance lo que no esté limpio. Si no se dispone del suficiente grano sin contaminar se les puede añadir nitrógeno para paliar sus efectos. Al salir al exterior se deben usar siempre las mismas prendas dejándolas en el exterior al entrar en el refugio en un lugar cercano a la puerta y a cubierto; se han de llevar guantes (mejor si son de goma), gorra y mascarilla (especialmente si se ha de trabajar la tierra o remover polvo). Si se dispone, han de usarse también gafas y tapones en los oídos. Aun así, al entrar en el refugio se han de lavar con especial intensidad las manos (bajo las uñas y entre los dedos), orejas y cara.

Para los campos la mejor manera de reducir los efectos de la lluvia radiactiva es eliminar los cultivos diez días después de la explosión y plantar otros de rápido crecimiento, ya sea para pasto o como cultivo. De parecida manera para las ovejas es recomendable esquilarlas y tirar la lana, se depilarán y lavarán los animales que sea posible para eliminar las partículas radiactivas.

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Si los animales (y personas) han sido irradiados, a los pocos días o semanas presentarán diarreas, irritabilidad, pérdida de apetito y apatía, pudiendo quedar estériles para más o menos tiempo según su grado de exposición. Si es así los órganos internos estarán contaminados y algunos elementos radiactivos (como el estroncio) se habrán introducido en los huesos, donde permanecerán durante toda la vida mermando las defensas del organismo y haciéndole presa fácil para las enfermedades. Por eso, si se han de consumir animales habrán de evitarse tanto los huesos como sus órganos. La única solución para eliminar la radiactividad es el tiempo y los cuidados, además de no seguir expuesto a productos radiactivos.

La lluvia no es una limpieza eficaz para los campos, ya que recoge toda las partículas de la atmósfera y las deposita en la tierra y sobre las hojas y frutas. Sin embargo, si se dispone de agua en abundancia es recomendable regar los techos y paredes de las construcciones para lavarlas del polvo radiactivo.
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Estos consejos están supeditados a los que vayan siendo sancionados por la práctica y por las necesidades del entorno (comarca o país) que irán dictando lo que se ha de cultivar o hacer con los alimentos contaminados. En cualquier, caso estos consejos serán siempre útiles en caso de urgencia y si los estamentos convencionales pierden capacidad. 

Las consecuencias de una explosión nuclear dependen en gran medida no sólo de la potencia del arma, sino también de la altura a la que se detona y del área que se ve afectada. Una bomba de un megatón se considera estándar para los arsenales actuales; una mayor potencia implica cambios no sólo cuantitativos, sino también cualitativos en los efectos: en una bomba pequeña las bajas por efecto de la radiación son más que en una grande, ya que en los de esta última las personas irradiadas habrán perecido antes por las quemaduras o la explosión. Un megatón es bastante potente si se lo compara con los 0'015 megatones de la bomba lanzada sobre Hiroshima, que causó más de 120.000 bajas.

Si la detonación se produce a una altura tal que la bola de fuego no toque el suelo (unos 2.500 m.) el pulso térmico alcanzará a más personas y los edificios destruidos lo estarán en un radio más amplio; sin embargo, si detona cerca del suelo la bola de fuego vaporizaría todos los materiales que se encontraran dentro de ella y los elevaría cientos de metros para dejarlos caer luego en una amplia zona como lluvia radiactiva que produciría muchas más bajas que la explosión en sí, prolongando su agonía durante semanas.

También hay que distinguir entre la zona que va a ser expuesta; si se trata de un emplazamiento militar relativamente aislado (un silo de misiles o una base aérea ) o incluso un ejército, las bajas serán menores y los destrozos menos "impactantes". Al ser estos objetivos puntuales bastan bombas de 1 megatón o menos, ya que cuanto mayor es su potencia menor es la precisión.

Pero los arsenales están llenos de armas mayores de 1 megatón, y esto es porque sus objetivos son ciudades, en las que no es tan importante la precisión como la destrucción masiva y el mayor daño posible a la industria y moral del enemigo. Si la bomba es lanzada sobre una zona de altos edificios (Nueva York, Los Ángeles...) los edificios se desmoronarían sobre las calles matando a casi todos los que se encontrasen dentro o fuera de sus casas. Si en las construcciones abundan los materiales ligeros como el vidrio o la madera, fragmentos de estos volarán a velocidades letales dañando a personas y construcciones en un amplio radio. Y, la peor de todo las posibilidades imaginables: una detonación en el suelo y cerca de una central nuclear, ya que todos los materiales radiactivos de la explosión y los de la central producirían una lluvia radiactiva de efectos prácticamente globales (tendría mucha más repercusión que el accidente de Chernobil).

Existe una fórmula aproximada para evaluar los daños producidos por una bomba nuclear tan solo atendiendo a los efectos producidos por la onda de choque, de modo que siempre se puede tomar como mínimo. La unidad psi es la que define la sobrepresión producida por la onda de choque, de modo que 5 psi matarían a la mitad de la población comprendida en un radio según la potencia de la explosión:

Así, p= 25 Y/R^3, donde p es la sobrepresión en psi.

Y = la potencia en megatones

R = radio de acción en millas

De modo que para 1 megatón y 5 psi. se obtiene un radio de 1´709 millas, es decir, un área de 9´18 millas cuadradas (o 22´95 km. cuadrados) que multiplicadas por la densidad de población de la zona nos da las bajas mínimas.


EFECTOS DE UNA EXPLOSIÓN SEGÚN LA DISTANCIA DEL PUNTO CERO

Interpretación: Siguiendo las columnas del mismo color, para cada potencia de la bomba, y a la altura del punto 0 establecida en pies, los efectos para cada distancia en Km. del punto 0 son los que se reflejan en las correspondientes filas.
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Ejemplo: Bomba de 10 kilotones (10 Kton.) que explota a 1980 pies de altura. A 0´8 Km. del punto 0 produce vaporización en los edificios, el 98% de muertos, el 2% de heridos, una Psi de 25 y 480 Km/h. de velocidad del viento. Véase cómo estos efectos coinciden con los producidos a 4 ó 14 Km. de distancia del punto 0 por sendas bombas de 10 ó 20 Mton. respectivamente

Para poderse hacer una idea de la potencia normal de un arma nuclear expondré lo que ocurriría si una bomba de 1 megatón explotase a 2.600 m sobre la Puerta de Alcalá (Madrid, España), situada casi en el centro geométrico de la ciudad. A este lugar le denominaremos punto cero. Para hacerse mejor cargo de la escena me permitiré la licencia de contar con un observador virtual al que no le afecten los acontecimientos y, por tanto, pueda ver la escena claramente sin perecer.
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Si nuestro observador se encontrase en la Plaza de Moncloa o en el campo al aire libre cerca del Planetario (a unos 3 Km. del punto cero) vería cómo una deslumbradora luz blanca emergía de un nuevo sol sobre la ciudad, que durante 5 segundos genera una onda de calor abrasador que incendiaria la vegetación, derretiría los cristales, las farolas y los coches y, por supuesto, prendería en el acto a cualquiera que se encontrase en la calle convirtiéndole en poco en un cadáver completamente carbonizado. Unos cinco segundos después de la aparición de la luz llegaría la onda expansiva cargada de los restos de la ciudad (que ya no existiría), todas las construcciones serían barridas en poco tiempo y se verían bombardeadas por todo tipo de objetos a velocidades increíbles. También vería cómo mientras va cesando la onda de calor un vendaval soplaría a una velocidad de 600 km/h. desde el punto cero, y a 250 km/h. a 6 Km de él, que al poco soplaría con menos intensidad en sentido contrario; afectaría a toda la zona marcada en el plano con el círculo nº 2.
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La bola de fuego iluminaría la escena durante los 30 seg. que tardaría en apagarse, llegando hasta los 4 Km. de diámetro y que ascendería como un cohete hasta apagarse a más de 9 Km. de altura, mientras durase freiría todo lo que se encontrase bajo ella.

Una explosión convencional produce una onda expansiva que produce un impacto rápido más o menos potente, pero una explosión nuclear tiene una onda explosiva que dura varios segundos, de modo que produce un empuje constante que es capaz de rodear los edificios y estrujarles desde todos los ángulos. Una detonación de un megatón aplastaría o reventaría cualquier edificio situado en un radio de 7 Km, por lo que, en el ejemplo que nos ocupa toda construcción dentro del círculo marcado en el plano (nº 3) sería destruido, y en 12 km. (circulo nº 5) las construcciones se verían gravemente afectadas. De modo que todo el centro de la ciudad desaparecería para ser empujada hacia la periferia dejando sólo los cimientos y partes de las estructuras más resistentes. Así se podría decir que prácticamente toda la ciudad de Madrid sería arrasada casi en su totalidad, en un radio de 12 Km. en el que prácticamente todo ser vivo moriría ya por derrumbamientos, quemaduras o radiación. Sólo quedaría un manto de ruinas con gran cantidad de edificios en ruinas en la periferia, todo ello en llamas.
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Todo tipo de restos llegarían hasta a 16 Km. del punto cero (circulo nº 7) , donde además, surgirían incendios esporádicos en los materiales más inflamables y expuestos (depósitos, fábricas casas, coches...).
La intensidad del pulso térmico producido por la detonación sería tal que todo aquel que se encontrase al aire libre en un radio de 14 Km. (circulo nº 6) sufriría quemaduras de tercer grado. Los que se encontrasen expuestos a distancias menores serían carbonizados casi al instante. En este área surgirían incendios en masa y todo arderían de manera simultánea formando una gran hoguera de 725 Km2 que impediría a los supervivientes salir de la zona o a los rescatadores entrar. De modo que las poblaciones de Getafe, Coslada, parte de Alcobendas, Pozuelo de Alarcón, Alcorcón y Leganés, serían un inmenso incendio casi imposible de sofocar, donde los que pudieran huirían dejando a los que no pudieran valerse.

La manera en la que se comportaría este gran incendio podría ser de dos tipos: podría avanzar alejándose del punto cero e ir creciendo según encontrase combustible. A este efecto se le denomina conflagración. O podría ser que el mismo incendio crease una corriente hacia el centro y arriba que lo impulsase hacia el punto cero para alcanzar temperaturas elevadísimas, esto sería una tormenta de fuego. La manera en la que se comportase no es predecible, ya que variaría según la climatología. En cualquiera de los dos casos los refugios son ineficaces, tanto por las elevadas temperaturas que se llegan a alcanzar como por los gases tóxicos y la falta de oxígeno, que es consumido por el fuego.


La escena que vería nuestro observador tras la explosión sería muy parecida a la que sufrieron los supervivientes en Hiroshima y Nagasaki. En un instante el paisaje cambia por completo, se habría transformado en terrenos quemados o en llamas y escombros por todas partes.

Una oscuridad impenetrable inundaría la zona en un radio de 20 Km. (circulo nº 4) como sombra del hongo atómico y de la gran cantidad de partículas en suspensión que ocultarían la luz del Sol. Seguramente, como ocurrió en Hiroshima, empezaría a llover un agua negra como lluvia radiactiva local que contaminaría los ríos y el terreno, extendiendo los efectos.

Debido a la oscuridad y a los incendios los supervivientes que pudieran caminar tendrían que abandonar la zona y dejar a los heridos o perecer con ellos. Si la detonación se produjera en una gran ciudad lo más probable es que casi todos murieran allí donde les cogiera la explosión o muy cerca, ya que en la oscuridad, en una ciudad convertida en escombros y rodeada de incendios las probabilidades de escapar son casi nulas. Otras poblaciones más lejanas sufrirían también los efectos de la onda de choque, Una persona situada en Alcalá de Henares vería ascender el hongo sorprendido para, a los pocos segundos, ser lanzado al suelo por la onda de choque que sería capaz de romper todos los cristales de la ciudad.

Y este panorama puede ser aún peor si la detonación se produce en el suelo o muy cerca de él. En este caso la zona afectada por la onda explosiva sería menor aunque la del pulso térmico sería igual. La bola de fuego a millones de grados tendría un radio de 3 Km. y transformaría en vapor todo el centro de Madrid, convirtiéndolo en un cráter de sesenta metros de profundidad (la altura de un edificio de 20 plantas). El pulso térmico produciría a toda persona expuesta quemaduras de tercer grado a una distancia de 14 km., aunque éste no sería el peor de sus problemas.
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Una intensa lluvia radiactiva caería en toda la zona bajo el hongo, especialmente durante las primeras 24 horas, con varias veces la cantidad letal que mataría a todo el que hubiera sobrevivido a los demás efectos, extendiéndose decenas de kilómetros con dosis de 1000 Rems, suficientes para matar a toda la población adulta en 10 días. Pero si soplase un viento de unos 20 km/h. arrastraría además la nube radiactiva a una distancia de más de 230 km. en una franja de una anchura de 20 km. que mataría a la mitad de la población sana que se encontrara bajo ella en unas semanas. Podría arrasar fácilmente media Comunidad de Madrid, por ejemplo. Para dosis superiores a 400 Rems, más del 65% de la población moriría en un mes; para 300 a 400 Rems más del 50% morirían en el primer mes.
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Para más de 20 Rems las defensas del organismo se reducen drásticamente, se sienten mareos, vómitos, diarreas, fatiga y hemorragias así como daños en el material genético. Pero contra ciudades grandes están hechas las bombas de 20 megatones, ya que para un objetivo militar con un megatón sobra. La antigua URSS tenía más de 130 de ellas, llegando a detonar a modo de pruebas una de 20 megatones. Si explotase a una altura de 9.000 m. arrasaría por completo una zona de 18 Km. de radio, y la zona con graves daños en los edificios tendría 32 Km. de radio. La bola de fuego mediría 7´5 Km. produciendo un pulso térmico de 20 segundos que quemaría todo en 35 km. de distancia. Todo el que se encontrase mirando en la dirección de la explosión a 500 kilómetros de distancia quedaría temporalmente ciego y podría sufrir afecciones oculares permanentes.
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Esos mismos 20 megatones detonados a la altura del suelo produciría una bola de fuego que lo engulliría todo en un radio de 5 Km., y la lluvia radiactiva afectaría a la mitad de España.
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Tras la explosión los supervivientes presentarían un aspecto infernal: amputación de miembros, quemaduras por todo el cuerpo, confusión por no saber qué ha ocurrido, desesperación por encontrar a los seres queridos... En el caso de bombas mayores a un megatón la tan temida radiación sólo sería preocupante si detona cerca del suelo, ya que la gente irradiada se encontraría en la zona barrida por las altas temperaturas y la onda de choque. Sólo en las bombas menores la radiación inicial mata a gente que sale viva del resto de los efectos. Así, si la explosión fuera localizada sólo en un punto (no en caso de holocausto nuclear) lo ocurrido en Hiroshima se repetiría. Columnas de supervivientes huirían en procesión de la ciudad en llamas hacia cualquier lugar.
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Los síntomas de la radiación se harían sentir desde el primer momento sintiendo una intensa sed, vómitos, fiebre y manchitas en la piel debidas a pequeñas hemorragias subcutáneas para los que se encuentren en la fase crítica. Estos síntomas parecen remitir a las pocas horas o días, dando un cierta esperanza al enfermo durante unas cuatro semanas denominadas período de latencia, en el que la función regeneradora de las células se ve seriamente dañada descendiendo el número de glóbulos blancos y plaquetas en la sangre, dejando cada vez más expuesto al paciente a cualquier enfermedad. En la última fase las diarreas, pérdida de cabello y hemorragias intestinales se suceden hasta varias semanas, tras las cuales el paciente puede morir o recuperarse.

Aún sabiendo lo que implica una detonación nuclear, no podemos todavía hacernos idea de lo que sería una guerra nuclear con miles de megatones distribuidos por todo el planeta, ya que los efectos conjuntos serían más que la suma de las explosiones aisladas; además, no habría lugar al que escapar. Del efecto más destructivo no hemos hablado, y es que destruye no sólo a los individuos, sino también a la sociedad, acaba con todo el orden y desmorona todo tipo de jerarquía. Los efectos de una sola detonación se deja sentir durante décadas, los de una guerra nuclear no lo llegaríamos a saber.

Espero que con esta serie de artículos hayan podido comprender en su verdadera magnitud lo que significa una bomba nuclear y el riesgo que corre la humanidad si no pone una solución cuanto antes. Quizás dejen de parecernos una simple anécdota las noticias referentes a este tema, tales como las de posibilidad de que líderes terroristas o dictadores posean una bomba o la compren en el mercado negro, que las instrucciones para construir una ingenio nuclear se encuentren en Internet al alcance de muchos o que desaparecieran de la antigua URSS los famosos maletines nucleares. Hasta ahora la única solución que se ha encontrado para evitar una guerra nuclear es que se tienda a hacer un gobierno cada vez más global, hasta que todos los pueblos de la Tierra formen algo así como una nación. De esta manera se evita la guerra entre estados y se reduce el peligro a acciones puntuales que no pueden extenderse por todo el planeta.
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Las bombas convencionales causan solamente un efecto destructivo provocado por la onda de choque, mientras que las nucleares tienen muchos, siendo cinco los principales:  Radiación nuclear inicial: la altísima temperatura y la elevada presión que se genera en el interior de la explosión emiten radiación en todas las direcciones. Esta se compone de rayos alfa, beta y gamma, que son una forma de radiación electromagnética de alta energía que puede causar la muerte sin que el individuo se de cuenta de que ha sido irradiado. Una explosión de un megatón (de tamaño estándar) mataría a todo ser humano en 15 km. a la redonda que se encontrase al aire libre.


Las partículas alfa son idénticas a un núcleo de helio, son las que mas larga vida tienen, unos mil años, pero su poder de penetración en la materia es poco, por tanto son las menos peligrosas ya que los que son irradiados por ellas suelen estar cerca del punto cero, y por tanto ya no han de preocuparse por la radiación. Con 45 cm. de tierra se consigue reducir la radiación veinte veces. Las partículas beta penetran más, siendo suficiente 38 cm. de pared de ladrillo para reducir a un quinto la radiación (una pared moderna ya espesa se compone de 1 pie de ladrillo más cámara más aislante más ladrillo hueco y yeso, que suele quedarse en los 37 cm.).

Los de más poder de penetración son las gamma, y por tanto los más peligrosos ya son los que se introducen en los refugios nucleares aún con grandes espesores de hormigón. La única protección eficaz es la de interponer grandes masas de material, mejor cuanto más denso, siendo el ideal el plomo, ya que pasa por los materiales como la luz por una tela, si esta es mas densa mayor cantidad de chocará con ella y no la traspasará. Para reducir la dosis a un veinteavo se precisan 30 cm. de hormigón armado.

Pulso electromagnético: La intensa actividad de los rayos gamma genera mediante inducción una corriente de alto voltaje sobre antenas, vías férreas, tuberías... , que destruye todas las instalaciones eléctricas de una amplia zona si la explosión se efectúa a gran altura. Una detonación de muchos kilotones a 200 km. sobre Omaha (Nebrasca) destruiría todos los circuitos eléctricos integrados de toda Norteamérica y parte de Méjico y Canadá.

Ante el riesgo de una detonación nuclear es conveniente alejarse de líneas eléctricas y vías férreas, ya que la corriente  inducida puede electrocutarnos. Pulso térmico: al expandirse la bola de fuego el aire circundante absorbe energía en forma de rayos X y la irradia en forma de una luz cegadora y un intensísimo calor. Una bomba de 20 Megatones produciría una intensa luz durante 20 segundos y causaría quemaduras de segundo grado a cualquier persona expuesta a 45 Km. de distancia. Onda de choque: La rápida expansión de la bola de fuego genera una onda de choque como cualquier explosión, pero de una potencia muy superior, ya que puede aplastar o barrer edificios dañándolos muy seriamente o destruyéndolos por completo, ya que más que "empujar" por su duración lo que hace es estrujar.

Una bomba de 20 megatones no dejaría en un radio de 20 Km. más que escombros, sólo se salvarían las cimentaciones y construcciones enterradas. Primera lluvia radiactiva o lluvia radiactiva local: una explosión de 20 megatones aras de suelo produciría un cráter de 183 m. de profundidad, la elevada temperatura vaporiza todo lo que se encuentra dentro de la bola de fuego, todo se funde con los materiales radiactivos de la fisión o fusión y se eleva con el hongo para luego precipitar en forma de finas cenizas. Esto ocurrirá durante las 24 h. siguientes a la explosión y afectará a una región más o menos amplia para una misma potencia, según la climatología. El fenómeno se amplia considerablemente si la detonación se produce cerca del suelo.

La energía liberada por esta lluvia es de un 5% del total, aunque no se suele considerar al indicar la potencia de un arma nuclear. Estos son los denominados efectos primarios que no son los más destructivos; los denominados secundarios, como incendios en masa que acabarían con los pocos supervivientes y matarían a más que el pulso térmico y la onda de choque. Además, caso de que se lanzaran muchas bombas nucleares sus efectos secundarios serían mucho más graves que la suma de ellos por separado, afectando a la totalidad del planeta y la biosfera, a estos se les denomina efectos globales secundarios, producidos por unos 10.000 megatones mínimos para considerar un holocausto como tal.
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El primero de estos efectos es que la radiactividad liberada en caso de holocausto penetraría en todos y cada uno de los seres vivos (y en el mar, la tierra y el aire). Mientras que en dosis altas (según la especie) produciría la muerte, en otras más bajas los efectos serían de lo más variados (mutaciones, esterilidad...) El segundo sería que los materiales impulsados por las detonaciones se elevarían hasta la troposfera donde ocultarían la luz del sol durante meses o años, haciendo bajar la temperatura de la tierra y alterando la fotosíntesis de los vegetales y el plancton marino: sería el famoso invierno nuclear. Además estos materiales radiactivos irían cayendo durante meses o años convirtiéndose en una lluvia radiactiva global que, aún con menos dosis radiactiva que una lluvia provocada por una bomba, sería global. Entre los trescientos productos radiactivos algunos son inofensivos a las pocos segundos u horas, pero otros son perjudiciales durante miles o millones de años.
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Ese 5% de energía liberada por la lluvia radiactividad en una bomba es poco, pero en los 10.000 megatones de un holocausto suponen ya 500 megatones que irán "estallando" durante miles de años después de la catástrofe.  El tercero sería una reducción en la capa de ozono producida por el óxido de nitrógeno generado por las bolas de fuego, de modo que la radiación solar que llegase a la tierra sería mortal. Un 70% del ozono desaparecería en el hemisferio norte y un 40% en el sur, siendo necesarios 30 años para recuperar su estado normal.

Han de existir muchos más efectos de los conocidos; sin embargo, debido a la complejidad del planeta es posible que nunca los descubramos todos, ya que la única manera de conocerlos es que ocurran, pero entonces estaríamos muertos...!"., Cf. CIVIL PROTECTION AGAINST NUCLEAR ATTACK, 5D FIFTH DIMENSION FIFTH, NUCLEAR ENERGY: THE POWER OF THE ATOM, @ James Padilla Ruiz ® © 2012.-

Otras recomendaciones bastantes interesantes (RESUMEN):

"Con toda probabilidad el primer aviso de explosión atómica consistir á en una señal de alarma o una sirena anunciadora de tal peligro.


Síganse entonces las normas de protección civil previstas por las autoridades locales; si no las hubiera, búsquese refugio inmediatamente. Cuando la primera señal sea la explosión misma, no hay que perder un solo instante en ponerse al abrigo en cualquier sitio apto.


Para quien esté muy cerca del lugar donde se ha producido la explosión, las probabilidades de sobrevivir son practicamente nulas. A unos cuantos kilómetros de distancia, la onda calorífera tarda de 10 a 15 segundos en llegar, y poco más de choque.


Si no hay tiempo de ponerse a salvo en un refugio, búsquese cualquier depresión del terreno por los alrededores para echarse allí boca abajo, cubriéndose la cara con las manos y exponiendo la mínima parte posible del cuerpo a la onda explosiva. (Aun a distancias de 20 a 30 kilómetros, las quemaduras producidas por el calor dejan la piel en carne viva.) En ningún momento se mire al resplandor de la bola de fuego.


El quehacer más inmediato e importante para quien haya sobrevivido a la explosión atómica propiamente dicha será protegerse contra las radiaciones llamadas "residuales". Donde exista este peligro hay que tomar ciertas contramedidas específicas, sin las cuales de poco sirven las demás técnicas de supervivencia. La radiación residual tiene efectos mortales a la larga, por lo que hay que intervenir sin demora; un aviador a quien pudiera haber alcanzado en pleno vuelo pondrá manos a la obra en cuanto toque tierra.  


El medio más eficaz para guarecerse de las radiaciones gamma es un refugio. En el campo, trátese de encontrar un refugio natural que pueda utilizarse con la mínima mejora. Es preciso hallarlo rápidamente. Cinco minutos. Refugios ideales son cuevas, salientes rocosos, desfiladores profundos o grandes troncos caídos.

"La seguridad mundial no puede basarse en las armas nucleares. La Santa Sede considera al Tratado para la Prohibición global de los experimentos nucleares (CTBT), una herramienta importante para alcanzar este fin, sin mencionar sus aplicaciones potenciales, civiles y científicas, a través el sistema de Supervisión Internacional. La Santa Sede está convencida de que, trabajando juntos, la firma, la ratificación y la entrada en vigor del Tratado representan una aportación significativa para el futuro de la humanidad, así como para la protección de la tierra y del ambiente que el Creador nos ha confiado. La ratificación por parte de todos los países, en particular de las potencias nucleares, de los respectivos protocolos de los Tratados para las zonas libres de armas nucleares es de gran importancia. Las zonas libres de armas nucleares son el mejor ejemplo de confianza y afirmación de que la paz y la seguridad son posibles sin la posesión de armas nucleares. La Santa Sede reafirma su fuerte apoyo a los esfuerzos para instituir esas zonas en Oriente Medio y tiene confianza en los debates que sobre ese argumento tendrán lugar en Finlandia. Un tema importante que atañe no solo a la familia de la AIEA, sino a la familia humana en su conjunto, es la seguridad nuclear".


 Mamberti

El Prelado dijo además: "Lo ocurrido en la planta nuclear de Fukushima-Daiichi ha revelado con rapidez que una crisis nuclear local es, de hecho, un problema global. El mundo está expuesto a peligros reales y sistemáticos, no solo hipotéticos, con costes incalculables y que es necesario poner a punto una coordinación política e internacional, como nunca antes; todo ello plantea numerosas cuestiones".
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"El Programa de cooperación técnica (TCP) de la Agencia es una de las herramientas principales para transferir la ciencia y la tecnología nucleares a los estados miembros para promover un desarrollo social, económico e integral. Cuando se basan en las necesidades de los estados beneficiarios ayudan a combatir la pobreza y pueden contribuir a soluciones más pacíficas de los graves problemas de la humanidad "., Cf. Palabras de el Arzobispo Monseñor Pbro. Exmo. Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados y jefe de la delegación del Estado de El Vaticano en la 56º sesión de la Conferencia del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) el 17 de septiembre de 2012 en Viena, Austria, Europa. ->REFUGIO NUCLEAR<- CLIC